jueves, 28 de septiembre de 2017

LA NOCHE


- Abuela, vámonos a la casita. Es tarde. Queremos estar preparadas para cuando sea la hora. No nos mires así, abuela. Tú siempre fuiste fuerte. No estés tan triste. Dame la mano. No tropieces. Ahora soy más alta que tú, y eso que aún no he cumplido catorce años. Hace frío abuela, subimos a la casita y encendemos el brasero. Luego nos prepararemos mi hermana y yo. Saldremos sigilosas. Como todas las noches. No hay peligro. Traeremos tomates y naranjas. Verás que buenas. Naranjas hay muchas en los árboles. De sobra. Ni lo notarán. Si podemos también cogeremos unos poquitos pimientos. Y unas cuantas patatas. En este pueblo la guerra no nos matará de hambre. Mañana podrás cocinar un plato muy rico. Hoy podemos asar un par de patatas a la lumbre, nos las repartiremos, hoy no tenemos mucho apetito, ¿verdad que no Paloma? Con eso cenamos. Si quieres, por añadir alguna cosilla, fríe la cebolla con ese poquito de aceite que queda. La casa está fría y ya ha oscurecido. Enciende una vela Palomita, el brasero lo enciendo yo, que tú eres muy pequeña y no quiero que te quemes. No, te enfades. Ya sé que naciste sólo un año después que yo. Cenaremos sin prisas y esperaremos a que se haga noche cerrada. Hoy no hay luna. La carretera entre los campos estará como boca de lobo. Mejor. Más fácil será escondernos entre las matas y los árboles. Colarnos entre los sembrados. Además con este frío todo el mundo se quedará pegado a la chimenea. Calentitos.¿Cómo van esas patatas, abuela? Que bien huele la cebolla. Ya podemos sentarnos a cenar. Frótate las manos Palomita, que debes tenerlas congeladas. Verás como entran en calor. Y tú abuela, no hagas como siempre. No nos esperes levantada. Nosotras cogemos unas cuantas piezas de manera que no se noten los huecos, y nos volvemos rápido. Correremos como galgos, ¿a que sí abuelita? Eso es lo que siempre nos decías cuando nos venías a recoger al colegio. Que parecíamos galgos. Hace tanto tiempo. Antes de la guerra. ¿Dónde están escondidos los saquitos negros abuela? Voy a prepararlos. Shhh... Escuchad. Ya no se oye ni un alma. Ni siquiera ladra el perro. La calle está en silencio.  Abróchate bien el abrigo Paloma, y acércame mi bufanda. No temas por nosotras abuela. Nosotras no tenemos miedo. ¿A que no hermana? Duerme abuela.